sábado, 6 de abril de 2013




Había días en los que le costaba comprender, no entendía como podía coexistir tanta luz y tanta oscuridad, como se que se había transformado en eso su vida?
Por que es que si buscaba tanto el equilibrio no podía dejar de golpearse contra extremos tan dolorosos?
La luz era tan bella, era completa felicidad, era esperanza, era vida. Pero la esperanza dolía demasiado cuando se topaba con la realidad.
La oscuridad… La oscuridad era aplastante, certera, era una puñalada, era fracaso.
Esa mañana se sentó con su café y miro hacia afuera, amanecía.
Tenia tantas ganas de salir, mas que salir tenia ganas de correr, de alejarse lo mas rápido posible del horror, del horror que le provocaba su propia existencia, del horror que le provocaban sus decisiones, quería escapar de si misma…
No podía, estaba demasiado aterrada como para huir, le daba miedo lo que había fuera de su prisión.
Miedo.
El miedo la paralizaba, miedo y terquedad, orgullo quizás, no podía permitirse perder, no podía escapar de una batalla, no podía…. Podía?
Las dudas siempre llevan a cambios, se dijo. Pero no podía dudar, ni podía tener esperanzas, era letal.
Pero no era letal el nudo en la garganta? No era letal esa opresión en el pecho? No eran letales las ganas de gritar?
Era irónico… La vida tenía un sentido del humor macabro. Sentía tantas ganas de morir cuando había encontrado una razón para no hacerlo.

-Buen día - El saludo la volvió a la realidad
-Buen día –Sonrío y bebió el ultimo sorbo de café.

Solo quedaba seguir existiendo, tener esperanzas. Quizás algún día, deje de golpearse contra los extremos, quizás algún día encuentre paz, quizás algún día solo quede la luz.