Había días en los que le costaba comprender, no entendía
como podía coexistir tanta luz y tanta oscuridad, como se que se había
transformado en eso su vida?
Por que es que si buscaba tanto el equilibrio no podía dejar
de golpearse contra extremos tan dolorosos?
La luz era tan bella, era completa felicidad, era esperanza,
era vida. Pero la esperanza dolía demasiado cuando se topaba con la realidad.
La oscuridad… La oscuridad era aplastante, certera, era una
puñalada, era fracaso.
Esa mañana se sentó con su café y miro hacia afuera, amanecía.
Tenia tantas ganas de salir, mas que salir tenia ganas de
correr, de alejarse lo mas rápido posible del horror, del horror que le provocaba
su propia existencia, del horror que le provocaban sus decisiones, quería escapar
de si misma…
No podía, estaba demasiado aterrada como para huir, le daba
miedo lo que había fuera de su prisión.
Miedo.
El miedo la paralizaba, miedo y terquedad, orgullo quizás,
no podía permitirse perder, no podía escapar de una batalla, no podía…. Podía?
Las dudas siempre llevan a cambios, se dijo. Pero no podía
dudar, ni podía tener esperanzas, era letal.
Pero no era letal el nudo en la garganta? No era letal esa opresión
en el pecho? No eran letales las ganas de gritar?
Era irónico… La vida tenía un sentido del humor macabro. Sentía
tantas ganas de morir cuando había encontrado una razón para no hacerlo.
-Buen día - El saludo la volvió a la realidad
-Buen día –Sonrío y bebió el ultimo sorbo de café.
Solo quedaba seguir existiendo, tener esperanzas. Quizás algún
día, deje de golpearse contra los extremos, quizás algún día encuentre paz, quizás
algún día solo quede la luz.
